Identidad de Género

Entrevista Kim Pérez, mujer transexual

¿Qué se siente siendo transexual?

 

R. Mientras no te realizas, una gran angustia y ansiedad. Cuando te realizas, bienestar y paz.

¿Crees que un niño transexual sabe que es diferente?

 

R. No empecé a sentirme diferente hasta los 9 ó 10 años. A partir de los 13, fue una tormenta de diferencia. Cuando iba al colegio con ropa interior de mujer, imaginaos lo diferente que me sentiría.

¿Recuerdas cuándo y cómo fuiste plenamente consciente de tu transexualidad?

 

R. A partir de la pubertad. Era ya lo tomas o lo dejas y los sentimientos se volvieron fortísimos.

¿Cómo lo aceptaste?

R. No era cuestión de aceptarse, sino de ansiar, en lo que no había duda de mis ansias de volverme mujer. 

¿Cómo le explicaste a tu entorno familiar lo que te pasaba?

 

R. Llegado el momento, muchísimos años después, hablé con uno de mis hermanos y le pedí que se lo dijese al resto de la familia.

¿Cuáles fueron las reacciones de la gen. te de tu alrededor al enterarse del problema que tenías?

 

R. Me parece que creyeron que se hundía el mundo. Por mi parte, yo estaba decidida a seguir adelante aunque el mundo se hundiera. A esas alturas, era cuestión casi de vida o muerte.

¿Cuál fue el paso más difícil hacia tu reasignación?

 

R. Las angustias de mi familia. Lo que más pena me dio. Luego se fueron acostumbrando y al cabo de los años todo volvió a la normalidad.

¿De qué forma cambió tu vida una vez que decidiste el cambio hacia tu verdadero sexo?

 

R. Pasé de la tristeza permanente a la alegría permanente y estable, por encima de todas las dificultades. Desde entonces tengo la sensación de estar viva.

Cuéntanos un día cualquiera en tu vida

 

R. Hasta hace unos meses, ha sido ir al Colegio a dar clase, clases o tutoría durante toda la mañana, volver a casa, comer, dormir la siesta delante del televisor y ponerme al ordenador. A veces, me quedaba a comer en casa de un amigo gay, y después era feliz hablando con él o yendo juntos al ambiente.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

R. Como ahora estoy jubilada, todo el tiempo es libre. Salgo, voy a una librería, pero sobre todo escribo en el ordenador y mantengo la relación con mi amigo y mis amigas en medio del ciberespacio. De vez en cuando, una aventura de activismo reivindicativo.

¿Has sido víctima de tránsfobos mediante insultos u otro tipo de agresión?

 

R. Con frecuencia, agresiones verbales, sobre todo por parte de adolescentes que necesitan afirmar en grupo su masculinidad.

¿Crees que una persona transexual puede llegar a sentirse en armonía alguna vez?

R. Sí, si entiende que la armonía es el resultado positivo de una contradicción.  

¿Cuáles dirías que son los mayores problemas con los que se enfrenta una persona transexual?

 

R. El número uno es el económico, por raro que parezca, puesto que de él dependen muchas cosas, y las personas transexuales, o tienen trabajo propio, o son radicalmente discriminadas en el trabajo por cuenta ajena. Una vez que se resuelve el problema económico, todos los demás se relativizan.

¿Te has sentido rechazado/a por la sociedad?

 

R. En conjunto, sí, aunque afortunadamente hay suficientes espacios en los que soy aceptada y puedo sentirme a gusto. También se podría decir que en conjunto, no me siento rechazada, aunque son frecuentes los espacios de rechazo, sobre todo en los ambientes de derecha.

¿Ha habido un choque importante entre tu decisión de reasignación y tus creencias o ideales?

 

R. Sí. En la adolescencia empecé a sentir terribles sensaciones de culpa, que no han terminado. Pero eso me ha obligado a pensar profundamente cuál puede ser la voluntad de Dios.

¿Has conseguido cambiar el pensamiento negativo de alguien sobre la transexualidad y que lograra comprenderla?

 

R. En los años de trabajo en el Colegio como transexual, vi cómo muchas personas, alumnos, padres, compañeros, que al verme se quedaron con la boca abierta, fueron tomándome respeto y cariño con los meses y los años.

Muchas personas con SHB se ven preocupadas ante la posibilidad de tener que explicarles a sus hijos o sobrinos su problema. ¿De qué forma lo harías tú?

 

R. Conviene leer dos veces esta pregunta. Y la respuesta que yo diera sería: Si son muy pequeños, hazlo, para que te vean siempre así, pero cuando vayan al colegio, ayúdales a ser fuertes ante cualquier emergencia. Si están cerca de la adolescencia, aléjate o espera a que la superen. Cuando ya son mayores, estables, y han formado su personalidad, explícales simplemente que es tu derecho y que les pides que hagan el esfuerzo de entenderte. Y si te equivocas, pues qué se le va a hacer.

¿Cuáles crees tú que son las causas de la transexualidad?

R. El doctor Harry Benjamin ya decía que cierta indefinición sexual es el terreno fértil del que nace. Pero es preciso algo más, que yo creo que se sitúa en un trauma muy fuerte y en la respuesta a ese trauma. 

¿Por qué hay sectores de la sociedad que están en contra del cambio de sexo? 

 

R. Porque se sitúan en el terreno abstracto de que “hay hombres y mujeres y punto”. Pero la realidad es mucho más complicada, porque por ejemplo, existen los intersexuales,  y hay que saber mirar las realidades humanas, de cerca, con mucha atención, muchas preguntas y mucho cariño, y no dejarse llevar por principios abstractos, que son siempre simplificaciones.

¿Podrías contarme alguna anécdota de tu infancia relacionada con tu transexualidad?

 

R. Con 9 ó 10 años, al ir a mi colegio, que era de niños y al que no me adaptaba, por su aspereza, pasé por delante de un colegio de niñas y pensé con tristeza por qué no habría nacido niña para poder ir a él, que era mucho más educado y civilizado.

¿Y alguna anécdota ya de adulto/a?

 

R. Me han cedido varias veces el asiento en el autobús y eso se agradece muchísimo. Una vez o dos fue por galantería y otras por respeto a las canas.

¿A quién se lo contaste por primera vez?

 

R. Quizás fue a una trans sevillana, llamada Esperanza,  a quien conocí una noche en el Carrousel de París en 1964.

¿Te has sentido solo/a en este camino?

R. Durante muchísimos años, completamente sola. Era lo peor, no poderlo hablar con nadie, cuando era lo más importante de mi vida.

¿Cómo se debe tratar a una persona transexual?

R. Con el respeto debido a cualquier persona, lo que incluye respetar el nombre y el género que haya decidido.

¿Por qué hay tantas personas transexuales dedicadas a la prostitución?

R. Porque las oportunidades de trabajo por cuenta ajena son próximas a cero. Entonces, hay que elegir entre vivir la propia transexualidad, trabajando en la prostitución, o no vivirla. Por eso, mi consejo a las transexuales jóvenes es que estudien y creen su propio puesto de trabajo. 

¿Alguna vez has dudado de tu condición transexual?

R. Continuamente, porque mi afectividad funcionaba cíclicamente, entre una fase racional y asexual y una fase emotiva y transexual. Esto también retrasó muchos años mi decisión, hasta que comprendí que estaba escindida entre esas dos fases.

¿Has sentido verguenza alguna vez?

 

R. Lo mismo que sufres varias clases de agresiones, puedes sufrir la más sutil, que consiste en hacerte sentir culpable y avergonzada, sin querer entenderte ni acercarse con cariño a saber lo que sientes y por qué.

Por último, en este apartado, puedes decir lo que quieras, explicar cualquier cosa que creas importante y se haya quedado en el tintero, o para hacer una reflexión.

 R. A veces se ha dicho: “No soy una transexual. Soy una mujer”. Yo prefiero decir: “Soy una transexual, no soy una mujer”. Eso es suficiente para mí. Por ejemplo, si voy por la calle y alguien se me queda mirando, si yo pensara que soy una mujer, eso me amargaría. Pero si pienso que soy transexual, me parece muy natural, porque al fin y al cabo hay muy pocas transexuales a quienes mirar. Kim Perez

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