Identidad de Género

Dr. Alan L. Hart, un pionero de Aragón

 

 

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Traducción por Isabel Rico
Texto por Brian Booth © 2000
Presentación por Brian Booth and Thomas Lauderdale
 

 

Hart se crió en Abania, Oregon, como Lucille Hart y estudió en el Colegio de Albania, conocido hoy en día como Lewis & Clark Collage, y en la Universidad de Stanford. Se graduó en el Colegio de Albania en 1912, y en 1917 obtuvo su Titulación de Doctor en Medicina del Departamento Médico de la Universidad de Oregón en Portland, ahora conocido como Universidad de Medicina y Ciencias de la Salud. Fue el único “mujer” con la nota más alta de su clase y recibió matrícula de honor. Trabajó para el Hospital de la Cruz Roja en Philadelphia por un corto periodo de tiempo tras su graduación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según el psiquiatra J. Allen Gilbert, que llevaba el caso de Hart, “ésta se sentía sexualmente atraído por las mujeres, vestía siempre con ropas masculinas y era totalmente reacio a la forma de pensar de las mujeres”. Hart se casó con Inez Stark en California en Febrero, en el año 1918, usando el nombre de Robert Allen Bamford, Jr. Su terapia con el doctor Gilbert llevó a Hart a practicarse una histerectomía ese mismo año. Desde entonces, su comportamiento se volvió aún más masculino y a partir de ese momento se presentó siempre como Alan L. Hart, comenzando sus prácticas médicas en el Sureste de Oregón, en el Hospital Gardiner. Allí, el doctor Gilbert escribió: “…fue reconocido por un antiguo compañero… y el acoso ha comenzado…”
 

El incidente en el Hospital Gardiner no fue aparentemente el único en su carrera. Los cambios producidos en el pasado de Hart para su transición le complicaron la vida durante cuatro décadas en los círculos sanitarios y literarios, sufriendo degradaciones y discriminación y debiendo cambiar varias veces de trabajo, con los consecuentes altibajos económicos que ello trae aparejado siempre. Estas experiencias fueron reflejadas en su personaje ficticio, Sandy Farquhar, que protagonizaba la novela que escribió en 1936: El Desaliento. He aquí un pequeño párrafo de su escrito:” Fue obligado a cambiar de trabajo varias veces durante quince años por culpa de algo que él no podía cambiar por más que quisiera, como nadie puede, por más que quiere, cambiar el color de sus ojos”.
 

Los rumores, cotilleos y escándalos lo acompañaban siempre allá donde iba. No importaba que viviera aislado, sin recibir visitas ni intimar con nadie: tarde o temprano siempre había alguien que lo reconocía y comenzaban los problemas. Y volvía a comenzar entonces la caza de brujas, volvía a renacer de nuevo su pasado, cómo se había reasignado de sexo, y de nuevo, volvía a comenzar la búsqueda de un nuevo trabajo, sin querer explicar por qué había abandonado su antiguo trabajo a su nuevo jefe, pero tampoco mintiendo sobre la causa. Cada vez que tenía que pasar por estas humillaciones, su propio autorespeto y confianza parecía encoger y retorcerse.
 

Las prácticas de Hart en el Hospital Gardiner duraron menos de seis meses. Entre 1919 y 1920 fue a ejercer en el sur rural de Montana “hasta la quiebra del otoño de 1920 que destruyó granjas y fábricas y a mí con ellas” Cuando pudo volver a trabajar, Hart pasó los siguientes años de su carrera médica en puestos de atención sanitaria pública, trabajando en radiología. Consiguió trabajos en las áreas de tuberculosos y de rayos x en clínicas de Nuevo México, Illinois, Washington (Spokane, Tacoma and Seattle), y en Idaho. Obtuvo un Master en radiología de la Universidad de Pennsylvania en 1930 y un Master en sanidad y salud pública de Yale en 1948. Hart fue una figura importante en el campo de la tuberculosis, y durante los últimos 16 años de su vida, encabezó, investigó y llevó a cabo programas de rayos x en Connecticut para el Departamento de Estado de Salud. Escribió un libro y numerosos artículos sobre su campo profesional.
 

Una foto del periódico de: The Seattle Times, muestra un personaje de una de las novelas de Hart, el Doctor Mallory, que también aparece en la novela de Hart: El Desaliento. Hart escribió del protagonista de la novela, Sandy Farquhar, lo siguiente: “Escogió la rama de radiología porque pensaba que en un laboratorio no importaba mucho cuál sería la personalidad de un hombre. Pero fuera donde fuera, el escándalo siempre lo perseguía más tarde o más temprano. Sinceramente creo, que si él mismo se presentara, lo haría como un gran hombre enfrentando todas las crueldades de esta vida y trabajando sólo para los enfermos. Pero no era un hombre con gran capital y tuvo que trabajar para otros médicos u hospitales durante toda su vida. Esto arruinó todas sus oportunidades porque justo cuando más logros estaba consiguiendo, se veía forzado a cambiar de trabajo. “Dimisión por peticiones”, era generalmente lo que había en su currículo laboral”.
 

Inez Stark abandonó a Hart en 1923, y se divorciaron en 1925. Más tarde, ese mismo año, Hart se volvió a casar con Edna Ruddick, una profesora de escuela que llegó a ser trabajadora sexual y administradora. Durante la Depresión de 1930, Alan y Edna Hart vivieron en Seattle donde Alan tuvo dificultades para conseguir un trabajo de jornada completa. Hart escribió: “Estoy seguro que hubiera hecho algo realmente desesperado si no hubiera tenido la salida de la escritura”. Afortunadamente tenía esa salida. El resultado fueron cuatro novelas publicadas entre 1935 y 1942, que constituyeron una parte significante sobre la sociedad de la época y una exposición sobre la avaricia y el prejuicio en la profesión médica. Cada una presenta retratos empáticos de desvalidos buscando justicia social y cambios en la profesión sanitaria.
 

En 1935, Hart escribió una crítica: “Las cosas feas que han aumentado en la medicina son el resultado de la fealdad y la falsedad de la sociedad, como por ejemplo nuestro preocupación tan americana por el éxito y el ganar dinero, y la concentración en el esfuerzo de producir cuantas más cosas mejor, antes que preocuparnos si esas cosas realmente son útiles para llenar y mejorar una vida humana. Estas cosas no son el error de un físico y no pueden ser remediadas por un físico. Así pues, mientras los americanos sigan impregnados con el espíritu de: “Tengo que enriquecerme, no importa cómo”, mientras esta actitud sea la que lidere todas las profesiones; los doctores no tendrán esperanza, pues son personas como cualquier mortal y los ideales contemporáneos también los impregnan a ellos”.
 

La primera novela de Hart: Doctor Mallory (1935), es la historia de un médico generalista en prácticas con un espíritu idealista en una pequeña aldea de Oregon. Está basada en la propia experiencia de Hart en el Hospital Gardiner. Después de la publicación de Doctor Mallory, Hart escribió que su gran ambición era: “Ser un observador no oficial de la profesión médica durante lo que me queda de vida” y “escribir una novela sobre un instituto de investigación, otra sobre hospitales y otra sobre las familias de los médicos” Escribió las tres novelas. Otras novelas de Hart son: En la vida de los Hombres (1937) y Doctor Finlay ve más allá (1942).
 

Las novelas de Hart recibieron muchas críticas literarias y fueron criticadas también en el New York Times, The New York Herald-Tribune, Saturday Review of Literature y otros periódicos y revistas literarios de la época. Asombrosamente, la crítica de su novela En la vida de los Hombres, en el Saturday Review, un crítico dijo que “… para ser un médico, parece saber asombrosamente poco de las mujeres. Su retrato de ellas son poco menos que bocetos. Algunos de ellos tremendamente grises y negativos, otros fríos y egoístas”. Aunque Hart fue uno de los pocos de los escritores de antes de la Segunda Guerra Mundial en el Noroeste del Pacífico que escribió novelas sobre la sociedad de la época, ha sido pasado por alto en los estudios de la literatura sobre aquel tiempo.
 

Alan y Edna Hart se trasladaron a Connecticut en 1946 y compraron una casa al Oeste de Hartford en 1950. Fueron miembros activos en la comunidad y en la Iglesia Unitaria, y vivieron juntos hasta que Alan murió de un ataque al corazón el 1 Julio de 1962. De acuerdo con el testamento de Alan, su cuerpo fue incinerado. Las cenizas fueron esparcidas en Port Angeles, Washington. En su testamento también dejó dicho que no quería túmulos ni lápidas, y dejó instrucciones a su abogado para que destruyera ciertas cartas y fotografías que estaban guardadas bajo alta seguridad en una caja en el banco y en una caja fuerte en su casa.
 

Edna Ruddick Hart vivió hasta 1982, cuando murió a la edad de 88 años. Su necrología decía que ella estaba “interesada siempre en la gente joven y que ayudó a toda una generación de estudiantes a que fueran a colegios locales, alojándolos en habitaciones en su propia casa”. En el discurso de duelo en memoria de Edna, uno de los oradores dijo: “ Recuerdo historias sobre su marido, Alan Hart. Siempre tenía la sensación de que nunca había muerto porque Edna siempre estaba recordando su persona y la relación entre ellos”. La contribución de Hart a la medicina continúa hoy en día incluso tras su muerte en su antigua escuela médica, aun incluso aunque muy pocas personas han oído hablar de él. Los restos de Edna Hart reposan en la Fundación de Investigación médica (ahora conocida como Fundación de las Ciencias de la Salud de Oregon), “en memoria amorosa de… Alan L. Hart, MD., un graduado de la Escuela Universitaria de Medicina de Oregon, cuya madre murió de leucemia, cuya vida estuvo consagrada a la medicina y cuyo deseo más ferviente fue poder dar apoyo financiero a las investigaciones médicas en sus esfuerzos por vencer la leucemia y otras enfermedades”. Cada año, la fundación OHSF de Alan y Edna avanza a pasos agigantados en la investigación para la cura de la leucemia.
 

La vida del doctor Alan L. Hart guarda mucho más que su problema de género, que es lo que nos llama quizás más la atención en primer lugar. Hart se merece ser recordado como una persona de increíble tenacidad, inteligencia, idealismo y valor, que hizo grandes e importantes contribuciones a la medicina, a la literatura y a la humanidad a pesar de sus difíciles circunstancias. La Comisión de Herencia Cultural de Oregon espera que Alan L. Hart obtenga por fin el lugar que se merece y que se investigue y se estudie mucho más la vida de Hart y sus trabajos.
 

 

 

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