Identidad de Género

Al llegar a la otra vida… Testimonio de una mujer transexual

 

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Yo creo que al llegar a la otra vida nos amonestarán o echarán la regañina, por un lado los compañeros que partieron antes que nosotros hacia lo ignoto, y el Dios que cada cual quiso adorar en su vida: tal vez fundido ya y entonces en algo único, por no ser suficientemente testarudos, corajudos, empecinados, chincharreros…  

Por quebrar la confianza y expectación que depositaron en nosotros, en nuestra reivindicación, defensa y salvaguarda.  

Porque algo sí tengo claro y presente en mí: por más que no conozcamos o comprendamos la razón o el hecho de nuestras vidas… alguna explicación y significado tendrán.  

Alguna valía nos verán desde la latitud, escenario u orientación de nuestra fe.  

Y alguna “misión” nos habrán encomendado, aparte de sufrir y resistir el suplicio impuesto doblados como juncos, pero firmes y fervientes a un mismo tiempo.  

¿Estamos puliendo o purificando nuestra alma por algún motivo? ¿Qué habremos hecho en anteriores vidas, caso de existir la reencarnación, para merecer esto? No temas o sufras lo que haya de acontecer… ¿será peor que esto? Si ya supimos y sufrimos de las llamas atormentadoras del infierno aquí y ahora.  

Yo soy creyente (creo que es obvio y evidente) y a veces le pido a mi Dios que una vez muerta me deje y conceda dormir (sin sensaciones ni recuerdos) por el tiempo que dure la mismísima eternidad. Caso de poder elegir y decidir, cosa que dudo y me reprocharían por egoísta, perezosa y cobarde, puesto que hemos de interactuar en nuestra alma y evolución, en la del entorno…  

Pero tengo la dañina y molesta convicción de haber visto, vivido y sentido bastante hasta la fecha y por el momento.  

Aún sin haber vivido a fondo y de verdad.  

Que reclamo para mis adentros una paz y serenidad turbada, empañada por la realidad que ven y contemplan mis ojos con incredulidad y asqueamiento.  

Aunque sí digo que los y las  trans vivimos más en la íntima interioridad que de cara a un mundo hostil, ajeno y extraño a nuestros sacudidos sentidos.  

Y caso de existir algo mejor, alguna redención… muchos puntos tenemos o llevamos ganados de antemano.  

Igual hemos de dar lección o testimonio de algo que se escapa de momento, y durante esta toda esta vida supongo, a nuestro discernimiento.  

Seres humanos que se afanan única y especialmente por ser ellos mismos, por la senda de su soledad frente al mundo, y a pesar de los asaltadores que nos abordan por el camino.
 
También hay buenos samaritanos que curan y calman nuestros pies llagados o entumecidos. … y en el árbol de la vida, en su majestuoso tronco, grabamos nuestros pesares y esperanzas para que la posteridad dé cuenta del sacrilegio y la profanación aplicados, sumarísima y secularmente, a tod@s y cada un@ de los que ven en estos foros el reflejo de su propia existencia. La amargura de la evidencia.  

¿Por qué incuban y escupen tanto odio hacia nosotros?  

¿Qué hace aflorar su risa floja tan fresca y prontamente?  

¿Qué miedo de peste negra sacude sus cuerpos?  

¿Qué seña distintiva les hace acreedores del beneplácito humano y la aquiescencia divina?  

¿Cuánto tiempo más va a durar su inquina inquisidora contra todo lo que difiere y disiente de sus cánones puristas/fascistas?  

“La luz es para los ojos, pero no todos los ojos son para la luz”. (Ernest Von Feuchstersleben) 

 

 

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