Identidad de Género

febrero 6, 2007

Alexia Pardo afronta una reasignación de sexo sin renunciar a su hijo

Filed under: Uncategorized — titulado10 @ 3:13 pm

 

 Alexia  Pardo lo arriesgó casi todo por convertirse en la mujer que asegura llevar dentro. En el 2002 esta transexual lucense decidió dar el paso definitivo hacia la feminidad sin renunciar a su hijo por el que libra una dura batalla judicial desde hace meses.  

 ÁNGELES F. MAIRA-.

La historia de Alex – un cómodo diminutivo de Alexia- Pardo Vila ha saltado a la primera línea de la actualidad nacional, a raíz del proceso judicial en el que esta transexual lucense de 28 años se encuentra inmersa para defender su derecho a ejercer como el padre que es y del que se ha visto privado de facto desde hace meses -como hace constar en una lista interminable de denuncias-, aunque haya logrado conservar la patria potestad por una reciente sentencia judicial.En ésta se cuestiona su equilibrio emocional debido al proceso de transformación que lleva a cabo y que ordena un régimen de visitas “similar” al que se aplica a los progenitores “en los casos de abusos y maltrato a menores”, en palabras de Alex, por mucho que la declaración de su hijo ante el juez haya eliminado cualquier sombra de duda sobre este particular, poniendo de manifiesto “el cariño” que este hijo siente por su padre, si bien “preferiría que no se maquillara”, admite el afectado.Sin duda, el pequeño comparte con su progenitor la añoranza de tiempos mejores, tan sólo dos años atrás, cuando, tras la separación de los padres, “podíamos quedar los dos para ir con el niño a comer, al cine o a cenar una pizza por ahí, y poder pasar de estas locuras”, manifiesta AlexEsta situación comenzó alterarse “cuando inicié el proceso de cambio de sexo”, una decisión que no tomó a la ligera, sino “después de que un psiquiatra y un psicólogo” le hubieran diagnosticado “disforia de género”. Según los expertos, y en contra de una errónea opinión bastante generalizada, no se trata de una variación de la conducta sexual, sino de un problema de genero que hace que la persona se identifique con el contrario al que le ha Asignado la naturaleza, lo que provoca infelicidad e insatisfacción con uno mismo.La transexualidad intentó curarse hasta 1950, cuando un psiquiatra y endocrinólogo anglosajón aplicó. Ambas especialidades al estudio de la transexualidad, concluyendo en que si no se podía cambiar la mente, habría que cambiar el cuerpo para evitar problemas mayores, como el. Suicidio o el consumo de drogas.Alex no tomó la decisión al albur, sino que sopesé todas las consecuencias. Informático de profesión, “creí que iba a perder a los clientes, amigos y hasta que iba a ser objeto de burla para la gente”, pero, en este sentido, “fue mucho mejor de lo que me esperaba”, aunque no oculta que hubo algún que otro problema “con niñatos mal educados”.            No ocurrió lo mismo en el entorno familiar. La primera persona a la que el hasta entonces Alejandro comunicó su decisión fue a su ex mujer. “que tras la lógica reacción de sorpresa, me dijo que me apoyada en todo”, como así lo esperaba de la persona de la que se había separado “amigablemente”, y con la que mantenía “muy buena relación y un hijo en común para el que los dos queríamos lo mejor”. En aquel momento “lo único qué nos preocupaba era cómo planteárselo para que lo entendiera”, añade.Las cosas cambiaron “cuando empecé con el tratamiento hormonal” y la forma de vestir y el maquillaje hicieron evidente la situación.Reconoce que le ayudó “a dar el paso” el hecho de que “mi padre, al que le tenía un respeto enorme, ya había muerto”. En cuanto a su madre, “respeta mi decisión, pero no la acepta. Tiene 70 años y se le hace muy difícil asimilaría”. También influye en ello “el sufrimiento que ve a su alrededor”.Su único hermano, “militar y cuñado de mi ex mujer”, tampoco acepta la situación. “No me habla”, resume Alex, quien manifiesta que la mayor parte de los apoyos “han venido de fuera, concretamente de la Asociación de Transexuales de Madrid y de la Fundación de Identidad de Género de Barcelona, a las que me dirigí para informarme”, explica. 



Un largo proceso

Los pasos siguientes “ya fueron en Lugo”, donde un psiquiatra y un psicólogo, “sin otra información que 195 síntomas que yo presentaba (crisis de ansiedad e insomnio, entre otros), coincidieron en el diagnóstico de disforia de género”, cuya única cura es “el tratamiento hormonal y el cambio de sexo”, que espera afrontar “dentro de un año”.El tratamiento hormonal que lleva a cabo “bajo la supervisión de un endocrinólogo”, tiene como objetivo “cambiar las características físicas de la persona”, explica el endocrinólogo José Ignacio Vidal Pardo. En el caso de los varones, “se administran hormonas femeninas para que aumenten las glándulas mamarias”. Éstas “también provocan cambios en el depósito de grasa corporal, lo que permite adquirir formas femeninas”. También se administran hormonas masculinas “para eliminar el vello”. 

Riesgos

Respecto a los riesgos, este especialista lucense señaló que “estos tratamientos no son del todo inocuos, por las fuertes cargas hormonales que se administran, sobre todo al principio del tratamiento”, de ahí la necesidad de un control y seguimiento médico a lo largo de todo el proceso, cuya duración está en torno a los dos años. Al cabo de este tiempo, la persona ya está en disposición de someterse a una operación de reasignación de sexo.En España sólo la sanidad and4luza, concretamente el hospital Carlos Haya de Málaga, realiza este proceso -informe psicológico, tratamiento hormonal e intervención quirúrgica- de forma gratuita.En el resto de Estado los transexuales tienen la opción de acudir a clínicas privadas, “donde cuesta alrededor de 25.000 euros” (la elección de la mayoría), o empadronarse en Andalucía para intentar solventar su problema gratuitamente, recurso al que han acudido un número importante de transexuales, y que no descarta Alex, aunque tampoco desestima trasladarse “a Ámsterdam o al Reino Unido”.Al respecto, explica que “ya son dos las personas que se operaron en Málaga y no quedaron bien, una estéticamente y la otra porque no tiene sensibilidad en los genitales, algo que diferencia a los transexuales femeninos de los masculinos”, explica.Una alternativa al empadronamiento en Andalucía es acudir al médico de cabecera y plantearle el tenía, ya que podría poner en marcha los informes psicológicos y buscar una fórmula para derivarlo a la sanidad andaluza, pon cuanto la ley permite acudir a otros hospitales si en los de la comunidad no hay medios para hacer determinadas intervenciones.Además de los riesgos normales de cualquier operación, el cambio de sexo tiene otros añadidos. Para Alex, “los más graves son los de tipo psicológico”, lo que ocurre “cuando la persona no se identifica con sus nuevos genitales”, algo que no tiene vuelta atrás, ya que este tipo de intervenciones quirúrgicas son irreversibles.            Con la seguridad que le otorga el encuentro físico con la mujer que lleva dentro “desde hace veintiocho años”, a Alex no le quita el sueño tal posibilidad. No ocurre lo mismo con ”el ~ que sufre desde hace meses al verse privado de la compañía de su hijo. “Me haría menos daño que me dieran 80 puñaladas que lo que me están haciendo al privarme de estar con mi hijo”, asegura este padre, que teme que los prejuicios sociales, “porque él no los tiene”, logren arrebatarle el cariño de su hijo.Aunque ha interpuesto un mar de denuncias por el incumplimiento del convenio de visitas que tenía con su ex mujer, lo que más le duele ah0r4 es la sentencia que limita los contactos paterno filiales ~ a unas horas determinadas, bajo vigilancia, como si fuera un maltratador “, algo que atribuye “al sentimiento de transfóbia tan arraigado en nuestra sociedad”.Al margen de su coyuntura particular y de los problemas sanitarios que conlleva el cambio de sexo, los transexuales como Alex debe afrontar el cambio de identidad, “un proceso largo y angustioso” para las personas que lo solicitan, esencialmente, “porque mientras no concluye el ciclo no se puede cambiar de identidad”. 

Legislación

Ante la falta de legislación sobre transexualidad en España, hasta ahora los jueces siguen la jurisprudencia existente en el país y las referencias del Tribunal Supremo de Justicia.Existe una resolución del Parlamento Europeo de 12 de septiembre de 1989, y en el plano legal pocos países (entre ellos Italia, Alemania, Suecia y Holanda) le han dado solución.En este momento se está trabajando en una ley sobre la identidad sexual, a propuesta del grupo parlamentario socialista.El procedimiento habitual para obtener el reconocimiento de la nueva identidad consiste en pleitear contra el Estado español (a través del Ministerio Fiscal),”interponiendo un juicio declarativo de menor cuantía, para que aquél se dé por enterado. 

REACCIÓN 

Una realidad que genera rechazo familiar y socialRespecto a la reacción del entorno de la persona transexual, psicólogos y psiquiatras coinciden en señalar que en la mayoría de los casos, el descubrimiento de esta condición y los cambios físicos que acompañan al tratamiento de cambio de sexo son una sorpresa para todos.Así, la reacción común entre familiares y amigos es de desconcierto, al sentir que han sido engañados, y de rechazo.Muy pocos se plantean que los transexuales sufren una gran presión para adecuarse a rol que la sociedad dicta Corno adecuado para hombres y mujeres, negándose su realidad.El proceso de adaptación y la asunción de la identidad de género por par-te del transexual y el inicio en un tratamiento marca un punto crítico en las relaciones.Al principio, familiares, amigos o cónyuges tratan de que el transexual sea curado con medicamentos o terapia, porque no están dispuestos a aceptar el resultado inevitable. Cuando empiezan a darse cuenta de que la cura que ansían no es posible, la relación cae bajo una gran presión, como ocurre en el caso de Alex Pardo, aunque confía en que “el tiempo” y sobre todo la apertura social permita que se nos valore como a seres humanos”. 

Requisitos

Para cursar la solicitud son requisitos indispensables ser mayor de edad, gozar de plena capacidad mental, ser soltero o divorciado. Además, es necesario aportar ‘a mayor cantidad de pruebas posibles (informes médicos y psiquiátricos, entre otros) y la documentación acreditativa de la identidad de la persona interesada (inscripción en el Registro Civil, Libro de Familia, etcétera.Por último, hay que pasar un examen forense, que consiste en un reconocimiento visual, tras el cual se emitirá un certificado al juez, que dará o no la autorización.Una vez obtenido el cambio de nombre y de sexo en el registro civil, o una anotación al margen, ya es posible la rectificación de todos los demás documentos oficiales, empezando por el Documento Nacional de Identidad y siguiendo con los demás documentos (carné de conducir, titulaciones, cursos y permisos varios), algo que es muy importante para la normalización de un transexual, al ser declarado hombre o mujer de forma legal, “que es lo que nos permitirá hacer una vida completamente normal, sin problemas de discriminación”, concluye Alex Pardo. 

1 comentario »

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    Comentario por http://www.boutiqueboys.com — mayo 11, 2014 @ 12:07 pm | Responder


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